Lo que comenzó como un intento desesperado por borrar las pruebas acabó desencadenando una de las persecuciones más intensas de los últimos meses. César Augusto Urrego, acusado de asesinar a una mujer en Bogotá e incendiar la casa para eliminar rastros del crimen, inició una fuga que lo llevó por varios departamentos antes de ser localizado por un grupo especializado de investigadores.
La escena inicial, marcada por las llamas y los esfuerzos del atacante por destruir cualquier evidencia, fue el punto de partida de un despliegue silencioso que requirió análisis forense, seguimiento de información y coordinación que se prolongó durante días. A partir de los primeros hallazgos, los investigadores siguieron su rastro hasta el Magdalena Medio.
El primer destino del equipo fue Puerto Boyacá. Allí permanecieron tres días recabando testimonios, contrastando versiones y revisando información que permitiera reconstruir la ruta de fuga del imputado. Aunque para ese entonces Urrego ya había abandonado el municipio, una fuente humana brindó el dato que guió la investigación: su posible desplazamiento a Santander.
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ciudad de bogotá
Con esta información, los investigadores se trasladaron a la vereda Las Nutrias, en el municipio de Bolívar, una zona rural de acceso limitado y caminos difíciles. Para no alertar al sospechoso, los uniformados realizaron tareas de verificación de manera discreta dentro de la comunidad.
Tras confirmar su presencia en el lugar, el equipo realizó un operativo que permitió su captura de forma rápida y sin incidentes. Posteriormente, los investigadores realizaron el traslado a Bogotá, un viaje de aproximadamente ocho horas debido al estado de las vías y la distancia entre el pueblo y la capital.
El detenido fue puesto a disposición de las autoridades competentes y actualmente cuenta con medida de seguridad intramuros.





