Las enfermedades causadas por alimentos, agua y licores adulterados ponen en riesgo a miles de personas cada año. Conozca los síntomas y cómo evitar emergencias. Las enfermedades transmitidas por alimentos (ETA) continúan encendiendo las alarmas entre las autoridades sanitarias y entidades sanitarias del país. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año 600 millones de personas enferman por consumir alimentos contaminados y casi 420.000 mueren por esta causa. En Colombia, entidades como Famisanar han intensificado sus campañas de prevención ante el aumento de casos relacionados con agua y alimentos en mal estado, así como la presencia de sustancias químicas en diferentes ambientes. Las ETA comprenden dos categorías amplias: infecciones e intoxicaciones alimentarias. Los primeros son provocados por la ingesta de alimentos contaminados con bacterias, virus, hongos o parásitos. Estos últimos, por su parte, surgen del consumo de productos que contienen toxinas o agentes químicos, ya sea por mal manejo, contaminación accidental o adulteración. Los síntomas pueden aparecer horas después o incluso días después. Entre los más comunes se encuentran náuseas, vómitos, diarrea prolongada, dolor abdominal, dolor de cabeza, fatiga y visión borrosa. Los médicos advierten que signos como fiebre superior a 38°C, deshidratación severa, sangre en las heces o vómitos y hormigueo en las extremidades requieren atención urgente. Agua contaminada: el riesgo que persiste El consumo de agua en malas condiciones sigue siendo un problema de salud pública, especialmente en las zonas rurales donde la potabilidad no está garantizada. Según la OMS, enfermedades como el cólera, la fiebre tifoidea, la hepatitis A y E, la poliomielitis y la meningitis pueden transmitirse por contacto con líquidos contaminados con desechos humanos, animales o industriales. Ante este panorama, se recomienda mantener estrictas prácticas de higiene: lavado frecuente de manos, desinfección de superficies y separación entre alimentos crudos y cocidos. También insisten en evitar dejar los alimentos a temperatura ambiente durante más de dos horas, utilizar agua tratada y preferir productos procesados como la leche pasteurizada. La otra cara: el envenenamiento químico Más allá de los FAE tradicionales, la exposición a sustancias químicas representa un desafío creciente. La OMS estima que el 25% de las intoxicaciones en el mundo están relacionadas con sustancias químicas como metales, disolventes, pesticidas, metanol y medicamentos. Las intoxicaciones agudas en el entorno laboral, por ejemplo, causan casi 30.000 muertes al año. Uno de los casos más preocupantes en el país es el de licor adulterado con metanol, sustancia presente en el llamado “alcohol de madera”. Su consumo provoca daño neurológico, ceguera o muerte. Es importante que la compra de bebidas alcohólicas se realice en establecimientos confiables, así como verificar el estado del envase, revisar la banda de seguridad e identificar las etiquetas reglamentarias. “Un aroma o sabor extraño es motivo suficiente para exigir la devolución”, apuntan desde Famisanar. Los signos de intoxicación química incluyen quemaduras alrededor de la boca, aliento con olor a solventes, confusión, somnolencia, mareos, dificultad para respirar y vómitos persistentes. La recomendación es clara: no automedicarse y acudir inmediatamente a urgencias. La prevención sigue siendo la mejor herramienta La mayoría de estas intoxicaciones se pueden evitar adoptando hábitos sencillos: almacenar correctamente los productos químicos, supervisar a los niños, mantener la cadena de frío, cocinar adecuadamente la carne, comprar alimentos y bebidas en lugares autorizados y evitar prácticas de riesgo durante las celebraciones. Para Famisanar la clave es la educación preventiva. La entidad insiste en que, ante cualquier sospecha de intoxicación alimentaria o química, la atención temprana puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y una complicación grave. En una temporada en la que aumentan las reuniones familiares, los viajes y las celebraciones, la recomendación es clara: cuidar lo que comemos, lo que consumimos y lo que manipulamos. La salud, recuerdan los expertos, puede estar en riesgo por acciones que parecen inofensivas, pero que tienen consecuencias que el país ya conoce demasiado bien. Para conocer más información sobre las ETA y cómo detectarlas a tiempo, visita www.famisanar.com.co/blog/intoxicaciones.





