La televisión latinoamericana se despide de una de las figuras más decisivas en la consolidación del fenómeno creado por Roberto Gómez Bolaños. Este 25 de febrero de 2026 falleció Carmen Ochoa, productora y directora que jugó un papel estructural en la construcción y permanencia de programas como El Chavo del 8, El Chapulín Colorado y el espacio televisivo Chespirito.
La confirmación se realizó a través de los canales oficiales del Grupo Chespirito, donde se destacó su trayectoria profesional y el impacto que dejó dentro y fuera del set. El mensaje difundido en las redes sociales dice:
«Un profesional extraordinario, una pieza clave detrás de las cámaras. Productor, director y gran amigo. Gracias Carmen, por tu talento, tu dedicación y tu calidez. Tu huella queda para siempre en nuestro barrio. QEPD»
De asistente a productor principal
Carmen Ochoa se unió al equipo de Chespirito en 1973 como asistente de producción. Su crecimiento fue progresivo, pero constante. En apenas cuatro años ya asumía la dirección de cámara, una responsabilidad técnica decisiva en un formato basado en el timing preciso de la comedia y la coordinación del reparto.
Para 1980 alcanzó el cargo de productora principal del programa Chespirito, espacio en el que convivieron múltiples sketches y personajes que hoy forman parte de la memoria colectiva de América Latina. En ese rol supervisó procesos logísticos, técnicos y creativos que garantizaron la continuidad del proyecto durante una de sus etapas más exitosas.
Su intervención también fue clave en la implementación de animaciones en las secuencias iniciales de los programas, compromiso que, para la época, implicó importantes desafíos técnicos dentro de la producción televisiva mexicana.
Un papel decisivo en personajes emblemáticos
Durante su etapa como productora, el programa consolidó segmentos protagonizados por figuras como Los Chifladitos, El Doctor Chapatín y Los Caquitos. Si bien el talento creativo recayó en Gómez Bolaños y el elenco, la estructura operativa que permitió materializar cada idea dependió, en gran medida, de la gestión de Ochoa.
En el ambiente profesional también se conoció que el propio Gómez Bolaños la consideró en algún momento para interpretar a “Malicha”, la ahijada de Don Ramón. Sin embargo, Ochoa optó por permanecer en la producción, reafirmando su vocación por el trabajo detrás de escena.
Reacciones del elenco
La noticia generó múltiples muestras de cariño entre quienes compartieron con ella durante décadas. El actor Edgar Vivar, recordado por su papel del señor Barriga, publicó un mensaje personal tras conocer su muerte:
«Este fue nuestro último desayuno juntos, que no se desvanezca el recuerdo de nuestras gratas conversaciones, te voy a extrañar Carmelita. Cuantos recuerdos cuando eras productora de Chespirito».
Este fue nuestro último desayuno juntos; Que no se desvanezca el recuerdo de nuestras gratas conversaciones, te extrañaré Carmelita.
Cuantos recuerdos cuando eras productor de Chespirito.
Un abrazo a tus hijos. pic.twitter.com/71CPBSS5P1– Édgar Vivar (@varedg) 25 de febrero de 2026
Una figura clave en la industria.
En una industria históricamente dominada por los hombres, Carmen Ochoa se consolidó como una de las productoras ejecutivas más influyentes de su generación dentro del entretenimiento televisivo mexicano. Su trabajo articuló la creatividad del elenco con la ejecución técnica requerida para que cada episodio se transmitiera con precisión.
Su legado sigue asociado a la consolidación de un formato que trascendió fronteras y generaciones. Las producciones de Chespirito no sólo alcanzaron altos niveles de audiencia, sino que también se convirtieron en referentes culturales para millones de familias en América Latina.
Con su muerte se cierra un capítulo fundamental en la historia de estos programas. Si bien su presencia nunca fue protagónica en la pantalla, su influencia fue decisiva en la estructura que sostuvo uno de los universos televisivos en español más reconocidos.






