Cómo un empresario boyacense levantó al Tolima y lo convirtió en un grande del fútbol colombiano

Cómo un empresario boyacense levantó al Tolima y lo convirtió en un grande del fútbol colombiano

Con el paso a la final, Tolima vuelve a ilusionar a su afición mientras se consolida bajo el mando del heredero del exsenador César Camargo, quien lo compró en 1979. Deportes Tolima ya aseguró un nuevo boleto para pelear en la final del Torneo Clausura de la Liga BetPlay. Los ‘Vinotintos’ quieren volver a levantar la ansiada copa y sumar una estrella más a su escudo, esta vez de la mano de César Camargo, hijo de Gabriel Camargo. El propio Gabriel, quizás el dirigente más influyente en la historia del club, fue quien entregó toda su vida para levantar al equipo de sus amores y sacarlo de sus peores crisis. Un hombre que era todo lo que quería ser: empresario, político y dirigente deportivo. Fue gracias a su empuje que los ‘Pijaos’ conquistaron los títulos que hoy brillan en sus vitrinas, dentro de uno de los recintos deportivos más completos del FPC, el mismo que construyó el propio Gabriel. Pero lograr tal hazaña requiere más que voluntad: audacia, pasión, disciplina y, por supuesto, capital. Lo curioso es que este hombre, eterno símbolo de la tierra del pijao, no nació precisamente en el Tolima. Gabriel Camargo vino al mundo en Tunja, Boyacá, en 1942, y desde pequeño fue un enamorado de los deportes. En su adolescencia practicó béisbol, atletismo e incluso llegó a ser portero. Estudió ingeniería en la Universidad de Tunja, formación que años después le daría las bases para iniciar un fuerte negocio junto a su esposa. Con Leonor Serrano, con quien tuvo a César (hoy líder del club), Gabriel y Catalina, inició un proyecto familiar que marcaría su destino. Luego de casarse, se radicaron en Fusagasugá. Leonor comenzó a dar clases, y fue allí donde al matrimonio se le plantó la idea de dedicarse a la venta de huevos y a la crianza de gallinas. Vendieron una antigua casa heredada, compraron una granja y, con un préstamo, viajaron a Estados Unidos para traer 1.800 pollos de una raza especializada. Pero el golpe fue duro: 600 personas murieron en el viaje. A pesar de esto, el negocio prosperó. El éxito fue tal que se convirtió en la empresa Incubacol, mundo al que ingresaron oficialmente en 1968. Ese buen momento les dio el músculo necesario para soñar en grande y acercarse a las pasiones que movían a Camargo. La primera llegada de Gabriel Camargo al Tolima La primera llegada del boyacense al Tolima se produjo en el segundo semestre de 1979. Su gestión fue destacada: el equipo quedó subcampeón dos años consecutivos y logró disputar la Copa Libertadores, donde llegó a semifinales. El club formó un equipo tan competitivo que se ganó el sobrenombre de “Kokorico Tolima”, justo cuando Gabriel había adquirido acciones de la empresa avícola. Kokorico Tolima, Foto: El Cronista |Le puede interesar Jorge Valencia Jaramillo, el alcalde paisa que dio forma a la idea del Metro de Medellín. Pero ni los resultados ni su cariño por el club fueron suficientes para soportar la escasa respuesta de la afición, que no llenó las gradas ni los apoyó con la compra de entradas. En 1983, frustrado, decidió dimitir y devolvió el club a la ciudad. Sin embargo, esa historia no terminaría ahí. Camargo siguió dedicado a su empresa, que para entonces ya contaba con una enorme fuerza nacional. Gabriel Camargo. Para 1991, Incubacol abastecía el 45% del mercado de pollos ponedores y de engorde en Colombia. Leonor también dejó su huella: en 1988 se convirtió en la primera alcaldesa de Fusagasugá. Para entonces, la empresa ya tenía presencia en Girardot, Cali y Barranquilla. Aunque Gabriel aseguró que no volvería al fútbol, ​​el destino tenía otros planes. El regreso triunfal del boyacense al equipo de su vida En 1993, en medio de la peor crisis del club, regresó Camargo. El Tolima había descendido, pero apenas un año después quedó campeón de la Copa Concasa y regresó a la primera categoría. Tras regresar a la A, el equipo ganó su primera estrella en 2003, un título que demostró su visión, carácter y determinación. Diez años después, en 2014, Deportes Tolima volvió a levantar un trofeo: la Copa Colombia. Bajo su gestión se inauguró la sede deportiva de San Gabriel, un complejo de 14 hectáreas con cinco canchas y todas las comodidades necesarias para un equipo profesional. En 2018 volvieron a alcanzar la gloria, y repitieron hazaña en 2021. César Camargo y su hijo con Gabriel Camargo. En 2022, el fútbol le regaló su última alegría deportiva: la Superliga. Ese mismo año, en noviembre, luego de una dura lucha contra el agresivo cáncer, falleció Gabriel Camargo. Su legado quedó en manos de César, su hijo, quien lo acompañó en todas las batallas y hoy busca replicar cada uno de los pasos que consolidaron la historia moderna del Tolima. Habrá que ver si en 2025 se volverá a bordar la estrella o si el sueño tendrá que esperar. Pero lo que sí es seguro es que el legado de Camargo transformó para siempre al Deportes Tolima y dejó una huella imborrable en el fútbol colombiano. Ver también:

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