En un operativo relámpago contra los delitos ambientales, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) puso el “tatequieto” a una operación minera ilegal que estaba devastando los ecosistemas en el municipio de Chocontá.
La intervención se llevó a cabo en la vereda Mochila, donde autoridades ambientales confirmaron que se realizó una extracción de materiales sin ningún tipo de planificación técnica ni permisos legales, provocando daños que podrían ser irreversibles para la cuenca alta del río Bogotá.
La situación encontrada por los técnicos de la corporación fue alarmante: una remoción masiva de la capa vegetal que dejó el suelo completamente expuesto a la erosión.
Según Camilo Poveda, director regional de la CAR, esta minería ilegal se realizó de manera desordenada, destruyendo pastizales y árboles nativos en una zona que, por ley, está protegida bajo la zonificación POMCA del río Bogotá.
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La falta de infraestructura para el manejo del agua de lluvia en el sitio estaba provocando que los sedimentos cayeran directamente a las fuentes de agua, contaminando el canal que abastece a gran parte de la región.
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El impacto no es sólo visual; La fauna local se ha visto obligada a migrar debido a la destrucción de su hábitat, mientras que el suelo sufre procesos de erosión hídrica y eólica por la ausencia de obras de mitigación como zanjas de cresta.
Ante la gravedad de los hechos y la falta de título minero o licencia ambiental, la autoridad ambiental ordenó el cese inmediato de todas las actividades en la propiedad.
La CAR reiteró el llamado a la comunidad a denunciar a estos “depredadores” del medio ambiente que ponen en jaque la seguridad hídrica de Cundinamarca.
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