Así fue el accidente en el que murió Yeison Jiménez

Así fue el accidente en el que murió Yeison Jiménez

La avioneta en la que viajaba el artista de música popular Yeison Jiménez no logró despegar del aeropuerto de Paipa. La tarde de este 10 de enero, el pequeño aeropuerto de Paipa, en Boyacá, vivía una jornada de rutina. El clima parecía estable, la pista estaba despejada y la avioneta en la que viajaba el cantante de música popular Yeison Jiménez, junto a su equipo de trabajo, un chárter, se alistaba para despegar rumbo a Medellín. Nadie imaginó que, en cuestión de segundos, ese corto vuelo se convertiría en una tragedia que enlutaría a la música popular colombiana. La aeronave inició con normalidad su recorrido por la pista. Poco a poco fue ganando velocidad, pero algo llamó la atención de quienes observaban desde tierra: el avión no podía elevarse. Aunque avanzaba sobre el asfalto, el avión permaneció pegado al suelo mientras se terminaba la pista. En las grabaciones de video que circularon posteriormente se observa cómo el dispositivo recorre casi toda la longitud disponible sin alcanzar el ascenso esperado. Lea también: Los negocios afuera de las plataformas con las que Yeison Jiménez construye su imperio Al llegar al final de la pista, el piloto, capitán Hernando Torres, hizo un último intento por elevar la aeronave. El avión logró despegar a pocos metros del suelo, pero inmediatamente perdió la estabilidad. A poca distancia cayó violentamente, rebotó contra el suelo y terminó chocando contra una finca de la vereda Romita, en la vía que conecta Paipa con Duitama. El impacto fue devastador. En cuestión de segundos, el fuselaje quedó comprometido y el combustible provocó un incendio que envolvió por completo a la aeronave. Yeison Jiménez acaba de fallecer hoy… que tristeza tan grande. 💔🕊️Una noticia que duele el alma y deja un vacío enorme. Se va una persona que marcó corazones y dejó huella; Sólo quedan los recuerdos y el cariño de quienes lo admiraban. Que descanse en paz. pic.twitter.com/XMzmhtHkFo— Arsène (@wazzap_c) 10 de enero de 2026 Los habitantes del sector fueron los primeros en percatarse del accidente. Algunos intentaron acercarse, pero el fuego y la intensidad del fuego lo hicieron imposible. Los servicios de rescate llegaron aproximadamente quince minutos después, pero para entonces el fuego ya había consumido el avión. No había posibilidad de rescate. Todos los ocupantes murieron en el lugar. Además del cantante, en el accidente fallecieron Juan Manuel Rodríguez, Óscar Marín, Jefferson Osorio, Weisman Mora y el capitán Hernando Torres, piloto de la aeronave. Todos, excepto el piloto, formaron parte del equipo que acompañó al artista en sus presentaciones y viajes por el país. La noticia de la muerte de Yeison Jiménez se difundió rápidamente y dejó a muchos sin palabras. Hubo quienes se enteraron por sus celulares, quienes apagaron la radio y quienes simplemente se quedaron quietos, tratando de entender. No se fue sólo un cantante conocido: se fue alguien que había estado presente en momentos muy personales. Sus cantos se escucharon en hogares humildes, en los autobuses de madrugada, en los comedores de los pueblos, en pequeñas celebraciones y también en los días difíciles. Por eso su ausencia no se deja sentir en titulares ni en conciertos cancelados, sino en esos momentos cotidianos donde su voz acompaña sin pedir nada a cambio, ayudando a decir lo que a veces duele demasiado expresar. “Gracias Málaga, Santander” 🎤🕊️ Estas fueron las últimas palabras de Yeison Jiménez sobre el escenario. A través de sus redes, el artista compartió orgulloso las imágenes de la que fue su última presentación el viernes 9 de enero. Hoy, ese concierto se convierte en su eterno… pic.twitter.com/VfLCxVqDpP— Vanguardia (@vanguardiacom) 10 de enero de 2026 Su historia no fue de éxito inmediato ni de camino fácil. Surgió desde abajo, desde pequeños escenarios y esfuerzos silenciosos. Antes de llenar escenarios, escribió canciones con la paciencia de quien cree, incluso cuando nadie lo mira. Cantó sobre lo que conocía: el amor que duele, la nostalgia, el arraigo y las heridas que deja la vida. Esa honestidad fue, quizás, la razón de su profunda conexión con el público. La tragedia dejó un silencio difícil de explicar. En Boyacá la noticia cayó como un balde de agua fría. El lugar donde horas antes había habido movimiento, voces y rutina quedó envuelto en un extraño silencio, difícil de explicar. La gente hablaba en voz baja, otros simplemente miraban sin saber qué decir. Mientras las autoridades comenzaban a revisar lo sucedido, familiares, amigos y seguidores comenzaron a vivir un duelo compartido, de esos que no se organizan ni se anuncian, pero que se sienten en el pecho, en la incredulidad y la tristeza que se va asentando poco a poco. El accidente no sólo se llevó a un querido artista, también se llevó a las personas que caminaban a su lado. Ellos fueron quienes afinaron instrumentos, organizaron viajes, montaron escenarios e hicieron posible que cada canción llegara al público.

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