Alejado de la televisión por años, Alfonso Lizarazo reapareció tras cumplir 85 años y recordó por qué su nombre marcó la historia del humor colombiano. Durante décadas, los sábados por la noche en Colombia han tenido el mismo ritual: reunirse frente al televisor a reír. Detrás de esa costumbre estaba Alfonso Lizarazo, un nombre que para muchos quedó asociado para siempre al humor familiar y a un programa que ha atravesado generaciones. Hace unos días, al cumplir 85 años, su imagen volvió a circular en las redes sociales, generando preguntas inevitables: ¿qué ha pasado con su vida y cómo se siente hoy? Lizarazo apareció en un vídeo casero, alejado de los focos y de los escenarios, pero lúcido y locuaz. La grabación, compartida por el comediante Marco Antonio Amaya, bastó para que cientos de comentarios recordaran su papel como creador de Sábados Felices, uno de los programas de mayor duración de la televisión mundial. No fue una reaparición planificada ni un regreso mediático, sino una mirada íntima a un hombre que marcó una época y que hoy vive con serenidad. Alfonso Lizarazo: el arquitecto del humor televisivo Nacido en Bucaramanga en 1940, Alfonso Lizarazo llegó joven a Bogotá y comenzó su carrera en la radio. Su paso por Caracol Radio fue clave para entender su visión: allí aprendió a conectarse con el público y detectar talentos. Esa experiencia sería fundamental cuando en 1972 creó Campeones de la Risa, espacio que años después se convertiría en Sábados Felices. El formato se estableció como un escaparate para comediantes y narradores de chistes populares, muchos de los cuales se convertirían en íconos nacionales. Durante más de dos décadas, Lizarazo fue la cara y directora del programa. Bajo su liderazgo desfilaron comediantes que hoy forman parte de la memoria colectiva del país. Su apuesta siempre fue clara: humor para toda la familia, con raíces en las costumbres y la vida cotidiana colombiana. A finales de los noventa decidió cerrar ese capítulo. En 1998 dejó la televisión y dio un giro inesperado al ingresar a la política como senador de la República. Tras cumplir su mandato hasta 2002, se retiró de la vida pública. Desde entonces sus apariciones han sido pocas y casi siempre ligadas a homenajes o celebraciones privadas. Hoy Alfonso Lizarazo vive alejado de los escenarios, pero no de la memoria. Su reciente aparición confirmó lo que muchos querían saber: se mantiene lúcido, tranquilo y consciente del legado que dejó. Un legado que, cada sábado, aún se siente en la televisión colombiana.





