Buñuelo colombiano, herencia y tradición decembrina

Buñuelo colombiano, herencia y tradición decembrina

Una merienda popular que resume siglos de mestizaje culinario en Colombia En Colombia, el buñuelo ocupa un lugar privilegiado en la mesa navideña. Su forma redonda y su inconfundible sabor lo han convertido en un acompañamiento habitual de las novenas navideñas, donde más que un alimento, funciona como un elemento de encuentro y tradición. Si bien hoy se percibe como una preparación profundamente colombiana, su historia es el resultado de un largo recorrido cultural. ¿De dónde viene el buñuelo? La llegada del buñuelo al país está ligada a los intercambios culinarios que marcaron la época colonial. La idea de una masa frita tiene sus raíces en la cocina árabe, que luego fue incorporada por los españoles y traída a América. A este conocimiento europeo se le sumaron técnicas africanas y productos autóctonos, creando una preparación que refleja el cruce de culturas que moldearon gran parte de la gastronomía nacional. Con el tiempo, el buñuelo se fue transformando según los ingredientes disponibles en cada región. En el interior del país se consolidó la versión elaborada con almidón y queso, conocida por su textura ligera y exterior crujiente. En la Costa Caribe, sin embargo, surgió una variante asociada a tradiciones afrodescendientes, elaborada a base de legumbres y ligada a recetas ancestrales que aún se preparan en las comunidades africanas. Aunque su consumo se ha extendido a lo largo del año y se puede encontrar en casi cualquier panadería, diciembre sigue siendo el mes en el que el buñuelo cobra mayor importancia. Durante las novenas su presencia se vincula a momentos de meditación y celebración, acompañada de otros alimentos como las natillas. Comer buñuelo en estas fechas es, para muchos, una forma de conectar con los recuerdos familiares. Más allá de su receta, el buñuelo colombiano representa una historia de adaptación y permanencia. Su evolución demuestra cómo las diferentes culturas dejaron su huella en la cocina del país, hasta convertirse en un símbolo de identidad cotidiano. En cada bocado se resume una tradición viva, recordando que la gastronomía también es una forma de contar quiénes somos. También te puede interesar: La historia del músico venezolano que compuso Cinco Faltas Pa’ O’Clock y Otros Éxitos Navideños Colombianos

Fuente de la Noticia

Compartir en: