El Ministerio Público abrió una investigación por presuntas irregularidades en la venta de la cadena Farma Express, según expediente MP-197923-2024 al que tuvimos acceso parcial.
La investigación se inició a raíz de publicaciones en redes sociales que indicaban que la cadena Maraplus había adquirido las farmacias FarmaExpress Bella Vista e Indio Mara, ubicadas en Maracaibo, Zulia, asumiendo presuntamente sus deudas con proveedores y trabajadores.
Pese a ello, documentos comerciales oficiales a los que tuvimos acceso parcial revelan un trasfondo muy diferente, con fechas contradictorias, precios simbólicos y posibles maniobras de simulación corporativa.
Según el Registro Mercantil Tercero del Estado Zulia, la primera venta de Super Faraexpress 24 Bella Vista CA se habría realizado el 10 de febrero de 2025, cuando los ciudadanos Sahar Boudakka El Safadi y Aysar Al Hamdan Mogollón declararon que habían transferido el 100% de las acciones a Wael El Yaber El Mella por un monto simbólico de Bs. 100.000,00.
Sin embargo, esa operación sólo se registró ocho meses después, el 1 de octubre de 2025, según documentos, lo que inmediatamente generó sospechas sobre la retroactividad de la transacción y su verdadero propósito.
Si bien la supuesta venta se remonta a febrero, los mismos ciudadanos continuaron actuando públicamente como representantes de la empresa durante los meses siguientes, supuestamente firmando documentos y realizando trámites en nombre de FarmaExpress Bella Vista, lo que contradice la narrativa de una transferencia efectiva.
Pero el hecho más sorprendente llegó después. En el mismo registro aparecen nuevos documentos societarios fechados en febrero y septiembre, pero presentados a finales de octubre de 2025, donde se evidencia una supuesta segunda venta de acciones, esta vez con la intervención de las mismas personas ya vinculadas a la primera operación, según los documentos.
Estas actas repiten exactamente el mismo formato, con la misma redacción y los mismos actores, y presentan un error revelador: en su encabezado dice “febrero de 2025”, pero en su cierre aparece como firmada en “septiembre de 2025”.
Especialistas en derecho comercial consultados explican que esta inconsistencia rompe la certeza del documento, ya que imposibilita determinar cuándo ocurrió realmente el hecho, lo que constituye falsedad ideológica, según la normativa legal.
Además, el hecho de que ambas operaciones se registraran con meses de diferencia y bajo un patrón idéntico puede ser un indicio de simulación corporativa o de un intento de encubrimiento comercial, dicen los expertos.
Por otro lado, en los documentos analizados no hay referencia a una venta directa a Maraplus, ni consta evidencia de autorización judicial o administrativa que respalde la adquisición alegada en el video viral, según lo evaluado hasta el momento de manera preliminar por el Ministerio Público.
Hasta el momento, la propiedad formal de las empresas continúa en manos de quienes aparecen en las entradas mercantiles, y no existe constancia documental de una transferencia real a Maraplus.






